CIRCUMBRE 2015

Panamá invita a la disidencia a la cumbre. La dictadura llevará una representación de lo que ellos consideran "sociedad civil" (léase organizaciones de masas que responden al régimen) en un intento de continuar ese negocio tan fecundo de mantener a la negrada sorda, ciega y docilmente aherrojada, con el entusiasmo de quienes son felices ahí que para el caso no es ninguno de los negros.

La nueva campaña es intentar, una vez más, demostrar que en Cuba no todo lo controla el gobierno, que hay espacios entre nicho y nicho donde caben otras opiniones consecuentemente aprobadas por el DOR y demás instancias superiores del partido que para la ocasión se vende como otra organización de esta sociedad civil, invitada también, a Panamá.

Lo que se juega para el Biranato es la imagen, no ya del gobierno si no del país que han destruido. Imagen que habla por si sola de lo que es la dictadura en sí y que no hay forma de escamotear, menos ahora que se acaba de abrir por fin al curioso visitante ese parque tématico donde puede verse en cada rincón lo descojonante que puede llegar a ser la estupidez de un mandamás y a solo 45 minutos del aeropuerto américano más cercano.

Y lo peor no es que no ceje en el empeño de la destrucción si no que también trabaje para disimularla y de paso culpar a cualquiera que pase de una responsabilidad que de sobra sabe es toda suya. ¿Podrá hablar la disidencia en la cumbre? Puede que no, pero por primera vez en la historia habrá gente que va a decir y a mostrar lo que ha pasado en Cuba puertas adentro y ese mensaje es igual de demoledor si se suelta en un pasillo que en una tribuna.  ¿Y por qué? Porque a diferencia del otro ese mensaje es imposible de desmentir porque pertenece a lo real, a lo tangible y ahí está lo que queda a duras penas del país para demostrarlo.






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