Faltan y Sobran.

 


Educados en su falta absoluta, pedirle ser medianamente honorable a mucha gente es un absurdo. La cosa sería diferente si al menos fueran decentes y se comportaran con cierta amabilidad y mesura.

No es un secreto para nadie que para el buen desenvolvimiento de la existencia siempre es necesario cierto grado de decoro, de dignidad. Imprescindible también suele ser la cordura que impone sobre el comportamiento actitudes conscientes según las situaciones a la que se esté expuesto, momento en que valores como el respeto, la comprensión, la sinceridad, solidaridad y justicia juegan un factor determinante.

Lo anterior califica para aquel que se presta para un mitin de repudio, para apalear a un opositor o simplemente acosa a las personas creando el espacio de impunidad en el cual actúa la dictadura, apoyada en la desidia y el miedo general de una población que en mayor o menor grado es cómplice de la represión al haber sido educada para ello. Población que se comprende sumida a propósito en un juego en que es victimario y victima al mismo tiempo del poder y sin recursos para conformar otra visión o salir de este estado.

Llegados a este punto salta la pregunta de por qué no surgen más indicios públicos de descontento o si todos en Cuba están dispuestos y a favor de mantenerse en este actuar, aún sabiendo o sospechando lo que implica. ¿Difícil, cierto?

Y si tenemos en cuenta que conceptos como honor, decencia, amabilidad, mesura, decoro, dignidad, cordura y conciencia. Así valores como respeto, comprensión, sinceridad, solidaridad y justicia son bastante abstractos para grandes grupos de esa misma población, educados en ello a propósito y convertidos en sobrevivientes que consideran cualquier recurso válido con tal de pasar otro día, que esto es ya un modo de vida aceptado naturalmente por la sociedad completa tocándola en todo estrato que la compone y conforma.

Sobran un montón de preguntas, la verdá...


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dimelo cantando.