EDITORIAL GUAMAÑANGA · F. del R. no entiende nada

14.5.14


F del R es una muestra de muchas cosas fulas y bajas que son normales en Dondetusabe. Se toma por oficio respetable prostituirse corporal e ideológicamente. F del R es otro "adtista" timbero y guaricandilloso que cuando salen al mundo y descubren que existen reglas y que el público consumidor de afuera no es esa masa cautiva de adentro que tiene un único chance, tragarse lo que le meten los medios oficiales, choca con la dura y es cuando le llega el momento de pensar, poco, pero de pensar.

¿Qué tengo allá y qué tengo aquí? Analiza el "adtista" de intercambio. En Cuba es famoso, con esa fama que da poder en los solares del barrio y con las sacaleches del coro. Singa, jama, toma, especula, jinetea, sobresale en su metro cuadrado de fanguito cochiqueral en que muchos están allá, los otros acá, en medio la cerca y todo es más manejable, posible, conocido y cercano.

Afuera no tiene ná. Ahí sí que hay que pulirla, pinchar en serio, ser bueno aunque tengas poco talento. Saber moverse, ganarla a pulso. Trabajar, para que un productor se fijé en uno y salga adelante, no ya entre ese otro público cautivo y nostálgico cubano de Miami donde la fórmula es la misma, el gentío idéntico pero más limpio, mejor alimentado y el guaricandillaje más emperifolla’o y con mejores trapos.

Y es que… ¡No es fácil! El médico no pudo, Isaac tampoco y como ellos una pila. ¡Imagínate tú! Ná mi hermano, ¿Quién está pa' eso? Ya Cao lo embarró con la muela. Lo salpicó cerca en el programa con esas pregunticas mongas que ahí dan de comer a una tonga de singaos pero allá significan que si no la juega, F del R no vuelve a salir ni cuando toquen la campanita pa' saludar al santo. ¡Y que bien lo sabe!

A F del R se le viene dura. Minutos de televisión, conciertos en la tribuna, giras por el país, entrevistas en radio, epítetos de dignificación, actividades con gente del ministerio, premios de los CDR, animación en hoteles y fiestas privadas, mucha bandida pa' relajar la vena, su lager, su rayita de vez en cuando y lo mejor de todo, frente a su micrófono con pista abarrotada de público esclavo que lo goza y celebra como en ninguna parte del mundo nadie lo hará jamás, al menos por ahora y mientras esté en el bombo.

Mientras tanto, los singaos de siempre mandando, esto que no va pa' ninguna parte. ¿A quién le interesa el cable que se jama la gente? La miseria, el camello, la policía abusando, el hambre, la necesidad, el atraso. La luz, el agua, los baches, los derrumbes, la muela hueca, la apretadera... Pero no, eso no le importa a quienes se sienten comprometidos con la mano que les dio de comer, aunque la otra te obligue a cagar.

Francis del Río, usted sabrá mucho pero no entiende nada, ni en Mayami ni en Labana

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