IZQUIERDECHA





En esta gran alcantarilla que es la América nuestra, tierra de caciques y caudillos, nunca falta el oportunismo como ley de vida,  expresión máxima del pillo que quiere mucho con poco y vivir de los demás, sin esfuerzo y si fuera posible, la vida entera. Ese rasgo de oportunismo galopante es lo que tiene por atributo la izquierda latinoamericana sembrado en las entrañas, oportunismo que la lleva a ser a las finales una derecha de orilla, tan retrograda y hasta más reaccionaria que la derecha tradicional pues por último esta defiende intereses económicos de donde provienen su modo de vida y su poder hegemónico, mientras que la otra, la generada por la izquierda oportunista va a la rapiña desmedida en pos de adquirir poder desmesurado, cueste lo que cueste, pues  sabe que tiene un tiempo limitado ya que sus mismos errores y el desorden en que se genera está oportunidad será lo que a la postre limite su capacidad de adquirirlo.

Venezuela es hoy un desastre, más desastre de lo que fue en algún momento y esto no se debe al imperialismo internacional ni a un enemigo supuesto y necesario que acecha detrás de todas las columnas en todas las esquinas, Venezuela es un caos y ese caos tuvo nombre y apellidos hasta ayer, Hugo Chavez fue un desastroso gobernante, una muestra real del payaso funesto latinoamericano que elevado por la mentira al poder regala y canta desde el balcón de la casa de gobierno creyéndose el poseedor de la verdad y el rector de la nación, es el recuerdo de que en este continente lo que está jodido es el material con que se construyen los hombres, la materia prima hueca con que se gestan estos fantoches de caricatura, reyes de nada que solo son capaces de la retorica y la manipulación.

Hoy todos lloran más la teta que a la vaca muerta, y es que regalando el dinero de un recurso nacional el paladín de los pobres se endiosó hasta un paroxismo que ha terminado en parte por descuido y parte por chapucería de sus tutores ideológicos, pues el original de ese calco de sistema que está en La Habana forzó hasta el último minuto al hombre que mantiene su dictadura y hoy, una vez que le falta intenta fraguar el mito detrás de una figura que no da siquiera para héroe de telenovela venezolana de las peores. No hay que olvidar que Hugo Chavez no fue una buena persona ni un buen gobernante porque no te hace santo alfabetizar a dos millones mientras se destruyen 170.000 empresas e iniciativas económicas ya asentadas detrás de las que hay gente también en muchos casos humilde. No te hace un dios de los oprimidos el disponer de los bienes ajenos a conveniencia sin imaginar los costes humanos que hay detrás de cada propiedad caída bajo el ¡expropiese, expropiese! frugal y maniqueo de los dominicales Aló presidente. No te hace más grande regalar dinero a manos llenas mientras en Venezuela hay desabastecimiento general y es uno de los países más violentos y empobrecidos de la región, ahora gobernado por una camarilla de militares y golpistas que pretenden aferrarse al poder porque "el comandante- presidente" así lo dejó escrito por su voluntad sin contar con la de ese pueblo que supuestamente tanto quería.

Y es que la izquierda ha quedado para eso, como si la lucha y la búsqueda de aquellos altos ideales ya no fueran más. Ahora es "revolucionario" apoyar los asesinatos en Siria, la miseria en Cuba, la censura en Irán. Darse la mano con criminales y oportunistas que quieren perpetuarse en el poder y son más derecha que la derecha misma, una peor que la tradicional porque viene a robar y a regalar lo que no es suyo, reprimiendo, matando, encarcelando y mintiendo, como la original que emula, por siempre y como nunca, pero en nombre del pueblo.


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