NOENTIENDO


Un tipo no tiene derecho, en nombre de nada, para pedir que a su semejante se le pase por arriba porqué piensa de otra manera, instigar al odio es una cobardía inmensa, inconmensurable y solo es posible que venga de gente que tiene mucho miedo de que todo un día cambie, pero aun así hay que ser malo, por dentro, para desearlo a los demás y después hipócritamente, hacerle cancioncitas al amor.

Y es lo que pasa con todos, con los todos que están de ese lado abyecto y ruinoso, ¿es que acaso no se dan cuenta de lo que hacen, de lo que pueden hacer?, si Cuba no se estuviera cayendo, si las calles no fueran las mismas de hace cincuenta años, si la gente no estuviese abandonada a su suerte lo creería pero, ¿como defender la miseria con tanto odio y solo por miedo, a los de arriba o al cambio, pero miedo al fin?

Silvio, Feliú, Iroel, Ubieta, Lagarde, Paquito, Mariela, Aleida, Juan, Ricardo, Yohandri, son muchos nombres y mucha gente, la que cuando alguien quiere pensar o decir, lo que sea, al momento están allí para mandar a callar en nombre de ese ente raro e infeliz llamado pueblo, como si esa masa de gente, esos 11 millones de cubanos sin voz ni cara hubiesen logrado en un día lo que la humanidad entera no ha conseguido jamás, que es el consenso absoluto, la opinión unánime, instantánea, completa, libre de duda, y para que el panorama sea mayor y más gris, hay que batir sables y gritar que detrás de cada palabra ajena se esconde la intención mortífera de la invasión extranjera, esa justificación por la cual es posible la represión, violenta, automatica, de todo lo que sea anormal, violatorio, amedrentador, diferente para ellos.


Pero, la invasión de unos por otros tiene siempre intereses y en este caso, ¿intereses en que?, ¿que se quieren robar los invasores, que quieren regalar los que supuestamente con solo reclamar su derecho a la información y a vivir sin tutelas, crean las condiciones de esa invasión?, ¿un país sin empresas, transporte, infraestructura, recursos naturales, cerebros, riquezas, tesoros?, ¿se quieren robar la ruina, el hambre, la marginalidad, el abandono, la miseria, la ignorancia, la prostitución, la enfermedad?, ¿un sistema podrido y viciado de administración pública, uno de salud abandonado, destruido, sin condiciones, sin profesionales, sin alcance ni permanencia?, ¿una educación politizada, llena de incongruencias, atrasada y que anda en postulados y propósitos todavía por el siglo XX?, ¿una moral relajada, una integridad llena de grietas, un individuo plagado de aptitudes execrables que malvive con una mentalidad de salvese quien pueda y barracón?. ¿Es buen negocio poseer un territorio en el que no hay nada realmente aprovechable y nada verdaderamente valioso para explotar?, ¿ser dueño de un lugar donde hay que empezar por alfabetizar, en lo básico para la vida, a la gente para que cualquier industria o proyecto funcione en lo más mínimo?.

Hay que recordarles a esos paladines de la matraca y el alarmismo revolu-oportunista y prosaico que lo que hubo aquí ya se lo robaron hace mucho tiempo sus encumbrados y heroico comandantes y generales, que lo queda se lo siguen robando los militares y sus hijos, los corruptos y las pocas familias que se repartieron lo que había. En Cuba no queda nada que sacar a menos que sea unos dos o tres millones de cuatro o cinco empresas que valen algo, lo demás es tan caro ponerlo a funcionar, hace falta tanto dinero para que, cumpliendo con la regla empresarial de que lo invertido por ítem sea más bajo que el resultado obtenido se pueda  recoger, alguna ganancia verdadera, que no vale la pena comprarse un problema de gratis y echarse al hombro la carga de legislar, alimentar, vestir y enseñar a ser gente para al final, mantener a 11 millones de personas que para cuando sean capaces de producir algo ya habrá gastado cientos de veces el valor de lo que se produzca.

Hay que explicarles que una conexión a Internet, un carro, una caja de vituallas a fin de mes, un salario en papel mojado no son grandes adquisiciones, que un viaje al extranjero, una cámara de vídeo, un puesto oficial no garantizan la existencia, servir a un reyezuelo moribundo, reírle las pataletas, alabar su ignorancia y mantenerlo no los hace libres ni dignos porque nada de eso necesita aquel que no requiere de dinero para decir lo que piensa, he ahí que por eso la campaña mediática es tan desigual y constante, porque solo existe, para conveniencia de unos mantenidos sin voluntad ni decoro.

¿Que quieren poseer los invasores?, ¿el honor, la victoria, los logros, las hazañas?, ¿el orgullo, la voluntad, el animo, la historia?, ¿donde están esas cosas?, ¿existieron alguna vez?.

Imagen. La Habana.

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