¡OH LABANA!


Cada vez que Raúl sale en la tele hablando y dice "el pueblo" me acuerdo del mercadito de la calle Egido en el barrio, creo que es uno de los lugares más emblemáticos de Labana para ver el nivel de miseria que se tiene que jamar el cubano de a pata. Ahí si que no había escape, mucho socio de Jesús María inventando y recortando un pedacito de carne de puerco mil veces para que pareciera más, a 25 pesos la libra cuando el sueldo era de 200 apenas y no había fulas, la cochiná de las aceras, la tupición en las esquinas, los guajiros llegados a la ciudad viviendo en los portales hasta que encontrasen una cuarto donde meterse, los camiones viejos trayendo cebolla sacada del surco a mitad del crecimiento, las tarimas sucias, la tierra, los San Lazaros de yeso, amorfos y repintados, la guardia rondando y arreando gente para Águila y Dragones a dormir en el calabozo, por gusto.....

La jambre era constante, presente y hermana, tanto, que uno lo que salía de la casa era a matarla, comiéndose el mundo, sin que nada importase, sin futuro ni ná deso, había que buscársela a como fuera y no había mayor orgullo que volver al gao en la tarde, la jaba con alguna cosa para capear la canina y un litro de lo que fuera y cumpliese la condición única de tener mucho contenido alcohólico pa' volarse los sesos y no recordar que eramos, por decreto y convicción, prescindibles en extremo.

Por eso no hay tregua ni muela ni pausa porque no tuve mejor escuela que esas calles para saber que de Miramar pa' allá lo único que hay es tranca, palo, baba y una pila de gente que lo que quiere es que nos muramos para que no jodamos más y hace lo posible para que eso ocurra lo más pronto posible.






1 comentario:

Dimelo cantando.