Al pan, pan… ¿y a la galleta? ROBERT TORRES BARBÁN


Foto: Yaimí RaveloEl divorcio calidad-precio, así como la venta ceñida solo a bolsas de uno o tres kilogramos, cuando el consumidor prefiere formatos menores, destacan entre las principales inconformidades de la población capitalina respecto a la galleta de sal que en la primera mitad de este año comenzó a venderse de forma liberada, a precios sin subsidio.

En ocasiones, los paquetes llegan abiertos a la unidad de venta; en otras, llegan
quemadas o mal cocidas, señaló una de las despachadoras de este producto en el Mercado de 23 y 10 en el Vedado.

Hasta hace muy poco tiempo la Empresa Cubana de Molinería era la encargada de producir toda la galleta que se distribuía para el consumo normado en la capital,
a precios subsidiados, explicó María Victoria Rabelo, su directora. Y aunque ahora esa entidad no produce el alimento, sí abastece de harina de trigo a las diferentes panaderías, dulcerías y galleteras (materia prima que el Estado subsidia en este 2011 por un valor de 20 millones de CUC).

El director de la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria (EPIA) en La Habana, José Chamizo Castro, explicó que en estos momentos esa agrupación asume la dirección de la Empresa Panificadora (EP), entidad encargada de fabricar las bolsas de galleta de uno y tres kilogramos, que se expenden de forma liberada por un valor de
25 y 60 pesos, respectivamente.

Para la venta liberada a la población la EP elabora mensualmente más de 200 toneladas de ese producto, siguiendo la misma carta tecnológica (formulaciones para la elaboración) de la galleta que antes se distribuía para la canasta básica, un dato que confirmó a Granma la viceministra de la Industria Alimentaria, Iris Quiñones.
Precisamente el distanciamiento que en el caso de la galleta han tomado
precio y calidad, ha redundado en que durante los últimos seis meses en la capital solo se vendiera el 60 % de las producciones, a pesar de que en mayo solo existían 160 puntos de venta y al cierre de octubre esta cifra se había duplicado.

Pero ¿qué sucede cuando la galleta ubicada en las unidades de comercio se acerca a su vencimiento? Se abren las bolsas —sobre todo las de 60 pesos, que resultan las de menor comercialización— y el producto se vende a 10 pesos la libra, con lo cual se evita que este producto se convierta en alimento animal, respondió Eduardo Díaz Pérez, director de la EP.

Tal acotación hace pensar que un
correcto estudio de la demanda hubiese indicado a unidades productivas y comercializadoras los intereses y necesidades de la población, que muchas veces no puede o no quiere adquirir paquetes de un mayor formato como el de 60 pesos.

Otra evidencia es la creciente aceptación de productos más económicos y de probada mejor calidad, como las llamadas galletas panaderas que oferta la EPIA en las diferentes panaderías.

La técnica es la técnica...
Al visitar una de las plantas de la EP, ubicada en el municipio 10 de Octubre, Granma conversó con Digna del Carmen, representante del sindicato en La Única, quien explicó que al encarecerse el producto y disminuir la comercialización se afecta al trabajador directo a la producción.
Allí, los obreros solo cobraron estimulación hasta mayo —cuando aún se cumplían los planes de venta— algo que ahora no sucede por falta de demanda. Incluso se han marchado para su casa interruptos, mientras aún queda materia prima en la fábrica y la maquinaria está en funcionamiento.

Dos meses atrás había tanta galleta sin salida, que "la fábrica estaba llena" y se debieron almacenar los sacos de productos terminados, incluso fuera de los locales establecidos, señala Geovanni Betancourt director de esa entidad.

A pesar de ser "La Única", hubo más de una debilidad detectada en el proceso de producción de la galleta de sal. Se constataron dificultades con la tecnología.
En sus minutos de descanso, Joel Pérez, uno de los horneros de La Única, precisó que el timer —regulador de tiempo del horno— está roto desde hace varios años y de la pericia y responsabilidad de quien trabaje depende que el alimento no se queme o quede mal cocido.

Por su parte, Lídice Martínez, tecnóloga y encargada de calidad en la planta, comentó que existen problemas con la única selladora en funcionamiento, que es muy antigua y quema el nailon, así como con las tarteras, las cuales se doblan fácilmente provocando que algunas partes queden más o menos cocinadas.

Para revertir esta situación se espera la llegada de ocho selladoras para propiciar el correcto sellaje de las bolsas y se ha estipulado a los despachadores la comprobación de cada paquete, que debe llegar completamente cerrado al punto de venta y por ende al consumidor, indicó en respuesta el director de la EP.

Por otra parte, indisciplinas tecnológicas es el eufemismo con que muchos catalogan el irresponsable accionar de no cumplir lo estipulado u "olvidar" hacer lo que le toca con eficiencia y honradez. Fenómeno que siempre influye en una mayor o menor calidad de las producciones y que también afecta a las unidades de la EP, donde en los últimos seis meses se han expulsado a 11 trabajadores y más de medio centenar ha recibido algún tipo de sanción. Lo cual evidencia que, a pesar de mantener la carta tecnológica, la galleta podría parecerse un poco más al deseo de los consumidores.

La directora de Finanzas y Precios del Ministerio de Comercio Interior, Miriam Montero, confirmó a Granma que se ha determinado la próxima disminución del precio de la galleta "pues su actual precio no se corresponde con la calidad requerida". 

No obstante, resulta imprescindible que la escurridiza calidad se imponga, y que la experiencia de la venta liberada de galleta de sal en la capital certifique, una vez más, cuán necesarios son los estudios de mercado certeros, que revelen las preferencias y necesidades del consumidor. Solo así podrán cubrirse las expectativas de quienes producen y venden, y de quien paga.


Fuente: Granma

2 comentarios:

  1. Y esto ¿qué es, Calderón? Haz que la luz llegue a nosotros los indios, por favor

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  2. Eso, que se note bien la palabrita subsidio, pa que suene a favor, ahora que estan quietando cosas...

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