UNO, DOS, y tres.....

 
 
Fuera de la sorpresa y de las alegrías que despierta el ver a un Eliécer Ávila llamando a las cosas por su justo nombre en Estado de Sats, pregunto cuando aquel joven que puso en tres y dos a la vaca sagrada de Alarcón fue que descubrió de una vez todas esas cosas que comenta tan acertadamente en la entrevista, en que momento ocurrió la metamorfosis en su cabeza y comenzó a sentir como necesario el cuestionar, en serio, la política del estado cubano hacia sus nacionales, tan oculta y retapada en propaganda y demagogia barata que emana como fuente inagotable el aparato estatal de la isla.

Puede parecer que Eliécer siempre pensó así pero solo cuando el sistema le pisó el callo es que ha sido capaz de saltar con la denuncia a flor de labios, no vanalicemos el gesto que es uno de los más valientes que se han hecho dentro de Cuba en mucho tiempo, más viniendo de quien viene, no de Eliécer propiamente, si no de un "producto de la revolución" que daba para cuadro y fue dejado pasar irresponsablemente por quien tenía como obligación captar a estos descontentos y ponerlos al servicio del rey, único bando posible y correcto, al menos allá adentro.

El pobre infeliz que lo dejó pudrirse en el tedio allá en el pueblo de donde viene debe estar rezandole a todos los santos para que el guatacazo no sea tan violento, porque este muchacho desde ya se erige como un paladín incomodo que a pesar de no tomar abiertamente parte en la bronca, dentro de su nobleza se ha plegado a la parte molesta de esta contienda, esa parte que se trata de extirpar con métodos poco ortodoxos que garanticen su ineficacia como grupo de fuerza que es, grupo real que el gobierno cubano en su ceguera obtusa no comprende que debe reconocer y aceptar porque es parte viva del asunto y un elemento generado por si mismo. Si la inteligencia fuera una virtud en este caso podríamos pensar que dentro de ese circulo vicioso del poder existe un interés verdadero por lo que ocurre en la isla y su gente, pero de más esta decir que a todas luces ocurre lo contrario y es este proceder oscuro lo que precipita las cosas hacia el fin irremediable de un sistema que ha perdido el contacto con la realidad desde hace mucho tiempo.
 
Eliécer sabía pero nunca dijo. Nunca hasta ahora, porque como buen producto de un sistema hipócrita la hipocresía en él funcionaba a la perfección hasta que la inmensa maquina lo trilló y hubo que despertar y levantar la voz contra el mecanismo de hacer enemigos que es el gobierno y el sistema en sí, un aparato pensado para cumplir con lealtades a personas y no a los intereses de una mayoría que es incapaz, por ley y forma, de influir en lo más mínimo dentro de la vida nacional. Ante lo ocurrido no faltará el aluvión de los oficialistas que dentro de unas horas o minutos saldrán en defensa de la maravilla cubana, con las ofensas de siempre, los cuestionamientos ralos y la palabrería hueca de tantas y tantas paginas vacías de intención y verdades, intentos vanos de acallar un problema que ellos mismos han producido con este tipo que tiene la mala costumbre de llamar, públicamente, a las cosas por su nombre.




1 comentario:

Dimelo cantando.