NO CAIGA EN ESO.



El chanchullo gusta y de que manera. Ver a dos tipas dándose jalones de pelo es un espectáculo que pocas veces deja indiferente, debe ser tal vez por que como la bronca encuentra siempre terrenos más fértiles entre los hombres dos mujeres a los gaznatones levanta cierto morbo de gusto general entre el publico que toma veloz partido, esta vez en el dime que te diré entre Mariela Castro y Yoani Sanchez.

Todo ok, pero creo que hay que ser cuidadoso cuando se escribe sobre el caso, porque hay formas y formas de narrar diferendos que por medio de la bola terminan siendo las batallas campales que no fueron, y también cuidar las atribuciones porque como los nombretes de mucho usarlas se pegan y para siempre. La flaca bloguera, haciendo honor a su oficio sabe de palabras y se enreda en rebuscas que son como patadas filosas donde termina la espalda del contendiente, pero de ahí a ser experta en redes sociales va un trecho porque no creo que su capacidad de acceso a las mismas desde la isla le permitan serlo y además, ¿puede alguien ser experto en eso?, ¿vale la pena serlo?  La experticia se mide de otras maneras y no precisamente en un sistema web donde el usuario tiene solo 140 caracteres para decir algo cuyo desempeño esta más en base a su ingenio que a su intelecto o a los títulos académicos que ostente.

Sobre los premios nada que decir, los merece o no bien ganados están. Muchos otros que se los envidian los demeritan en sus rabias personales y políticas, pero en honor a la verdad hay que aceptar que pesan muchas razones para los mismos. Pero el simple hecho de que hayan sido otorgados no permite revestir al honrado con ellos como una persona de encumbradas dotes, conozco miles de imbéciles con títulos universitarios y otros tantos que jamás pudieron ejercer profesiones elegidas por embullo y sacadas a punta de empujones y fraudes varios.

Por eso debiéramos ser más cuidadosos, Mariela es una burguesa hipócrita que se cree tocada con el dedo divino de la familia de sátrapas a la que pertenece, por mucho que lo intente no puede ocultar ese dejo de estupidez bovina que lleva en andas y menos aquel cartel que colgándole de la frente la individualiza como una persona falsa, hueca entre las peores y con propensión al chisme y el cotilleo vacío de idea y forma, lo que la hace una muy pobre rival para Yoani, cosa que demostró en el encuentro del otro día. No puedo, por principios tomar carta por ella, como tampoco debo comprar a ciegas lo que me vendan de la otra que a pesar de que me simpatiza ampliamente tiene mucho que probar todavía.

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