No todas, pero sí muchas.



En el cubaneo informático existe una corriente precisa que parece no poder aceptar que en el otro se desarrolle lo que en el uno no se da todo lo bien que se quisiera, es cosa corriente encontrarselo día a día en cualquier medio digital de autobombo como son los blogs y algunas paginas web que andan dando vueltas por la maraña esa que es la red. Hay casos disímiles que enarbolan disímiles razones personalísimas para echarle a este o al otro, con ganas y como si no se quisiera, que también las hay. Haciendo ejercicio diario el transplante del chanchullito de barrio y la cocórotina de escalera a estas tribunas propias donde el editor es quien escribe, redacta y nunca censura se ha vuelto una moda que esgrimiendo la necesidad de decir y mostrar todo aquello que durante la vida en la isla le fue imposible liberar a los cuatro vientos muchas veces termina siendo vacío monologo frente al espejo donde falta por encima de todo seriedad, información y sobre todo mesura.

Pues sí, el cubano sabe más que nadie de pelota y de política y eso no debe dudarse en lo absoluto. A los creadores y pensantes entes que repletan la red con sus diatribas se les olvida algo importante, pareciera no han reparado en la vitalidad que reviste ese elemento ínfimo al que no le hacen caso, que obvian olímpicamente sin darse cuenta que es ese arte de ignorar lo importante lo que le regala puntos a la dictadura en este juego fula y manoseado que nos tiene en la otra orilla, la más jodidamente distante, del tablero. Hablo de la unidad, esa necesidad que pareciera no contar para nada en estos momentos y menos para todos aquellos democráticos ejemplares dados a formar el barullo a su pinta sin que medien razones.

Si Yoani Sanchez es agente del gobierno ahora no es importante ponerse a tratar de dilucidar por donde cojea la flaca, si su marido le escribe los artículos o si el guanajo de fin de año era buche y pluma na má, lo que debiera ser interesante es que ella se ha erigido en una figura, una con matices, amantes y detractores cómo todos aquellos que se alzan con un discurso determinado y más si lo hacen en un medio revuelto cómo el de la Cuba de hoy. Para las defensas o acusaciones ya habrá tiempo, lo primero, lo ingente, lo necesario ahora es aunar las voluntades y tirar para el mismo lado porque la división que generan estas iniciativas dan al traste con lo que realmente hace falta en este momento, poner el hombro y tirar parejo contra ese muro de bagazo podrido detrás del que se escudan los mismos de siempre.

Pero desde estas ópticas deformadas y caricaturescas no es eso lo importante, figurar y echarle al otro porque supo hacerla parece ser lo que se impone y entre soluciones disparatadas cómo volver al seno de la madre patria con Cubas Españolas o armar brete con Liú Santiesteban se pierde el tiempo valioso que hace falta para que de una vez se pueda recomponer el bayú nacional, ese que el día que le toque discernir entre unos y otros se las verá negras pues con tanto aparecido y profeta no se va a saber bien a quién coño tirarle las oraciones.

¿Que otra cosa que dividir hacen estos "opinologos" de la bobería y la guanajá en bandeja?

Nota curiosa; ¿Por qué la defensa y la revisión constante de lo que se dice y piensa? Ese poner el dedo antes del grano da para análisis y para joder más que nada, porque si bien, no todas las cubanas son jineteras, conozco pocas que no le hayan hecho guiños al oficio más antiguo del mundo para resolver la ida sin retorno del paraíso tropical. ¿Haber puteado una temporada corta no las hace parte del gremio? En todo caso que cada cual haga con su culo un tambor pero tampoco hay que olvidarse de que cuando el río suena, es porque le pica.

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