Huber Matos en Chile


El ojo no miente. Anoche pude saludar a una leyenda viva, actor de primera línea de lo que fue la revolución en su momento de mejor esplendor, antes de que se le convirtiera en eso que todos conocemos y ninguno nos vanagloriamos.

Huber Matos desde sus 92 años guarda en la mirada una luz que ni las calumnias del aparataje ni los veinte años de presidio pudieron apagar. Trae con su estatura las huellas del martirio que gratuitamente el mandamás del bayú le hizo pasar por sus envidias y cobardias,  se nota que físicamente sufrió, mucho, pero el espíritu se mantuvo vivo y pujante con esa fuerza que no hay reja que encierre ni tormento que lo doblegue.

Invitado por Cubanos por la Democracia, grupo de cubanos opositores,  Huber viene a Chile a dar unas conferencias y a compartir con los nuevos una historia que solo el puede contar de primera mano. Anoche conversó con los que le recibimos y pude notar los postulados de un hombre que fue al tribunal de farsa entre los aplausos de los oficiales que habían sido arriados para que lo condenasen gritando paredón, el comandante Matos era popular en el ejercito porqué se negó a la penetración de los comunistas y a que el proceso que tanto había costado se tornase esa comparsa funesta de uno para unos pocos.

Habló de aquellos días y sinceramente esperaba que su tono fuese otro porque encontrarse con un héroe de carne y hueso no es lo mismo que mirar una foto, y precisamente, su tono fue distinto porque Hubert Matos, el maestro de escuela que se gano los grados de comandante de pie bajo los aviones de la dictadura mientras Fidel se metía en un hueco cada vez que sonaba una ráfaga es un cubano de verdad, un hombre que cuando habla concilia y lleva en la palabra la voz de un patriota que nos recuerda con cada silaba el compromiso que tenemos con la nación cubana, un compromiso nuestro e ineludible, una esperanza y con ella una verdad impoluta que un sátrapa que se creyó guapo detrás de un ejercito no pudo ensuciar por mucho que tratase.

1 comentario:

  1. no se cantar. huber siempre ha insistido que si nombre se escribe sin la "t" final. saludos

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Dimelo cantando.