PRETEXTOS escogidos



Argumentar como derecho la facultad que se arroga el gobierno para echar mano a la violencia contra sus detractores  suena a velada justificación que repetida una y otra vez puede llegar a ser aceptada y cumple, de una, con aquello para lo cual se ideó; reprimir cualquier intento de las fuerzas opositoras que, siendo más o menos su radio de influencia entre la gente, siempre serán una amenaza constante para los intereses de quien gobierna ese desorden con cascarón de república que es Cuba desde hace medio siglo.

Si encima, el aparato que amenaza arguye que lo hace en representación de ese ente abstracto llamado pueblo, del cual ha recibido todos los poderes para que se constituya en gendarme del orden y arrase sin miramientos con aquel que se le enfrente, entonces la cosa pinta pa’prieta y se traba el paraguas de un palo.

Ya lo están diciendo en la prensa y me imagino que veremos pronto tapabocas y tatequieto, si no al por mayor al menos en profilácticas andanadas porque nunca antes estuvieron ellos mismos más cerca de perder la sartén que ahora y paradójicamente, por su propias acciones aunque le echen la culpa a los de siempre.

AHORA. En un país donde las cosas a cumplir se dicen como parte de cuartel, con voz de mando y fanfarria,  hay que ver si el mensaje llega y se entiende como ellos quieren que se haga.

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