Son infinitas razones
las que dan propios y ajenos
sobre la trifulca aquella
que un momento adelante
se vio envuelto en un instante
el pobre y bueno Varela.

Primero que un tropezón por 
un pasito mal dado,
otros que fue una mujer
que por allá es de cuidado,
los de allá que fue en privado
y los de acá que lo vieron
que fue el novio karateca
el que le metió millón
o un guardia que fue a prenderlo
y lo encontró graciosón.

Pero toda esta cuestión
tiene verdad muy subida
pues de este tipo señores
no hay quien pare la caída.

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Dimelo cantando.