Columna Dominical


Me gustaría pensar que después de la dictadura, cuando caiga, seremos capaces de mirar mas allá y perdonar, tener la entereza de pasar por alto las cosas que han ocurrido, dar su castigo, humano, ineludible, a los responsables y continuar, la vida sigue y no hay manera de detenerla, hay que volver a las rutinas de siempre y continuar hasta que se acabe de una vez con la vejez o cualquier circunstancia de las que la quitan a todas horas, en todas partes.

Para los que no son conscientes de lo que ocurre en Cuba, estamos siendo testigos del fin de uno de los regimenes mas cruentos que han existido,(ha tenido múltiples, infinitas maneras de serlo) las ilusiones y las premisas del primer tiempo, del proyecto original que nunca llegamos a conocer y de las que supimos apenas un tercio quedan para la historiografía y los libros, en la calle, esa aberración total que ha sido la dictadura desde su primer día se diluye poco a poco en todas y cada una de las crisis que se están generando consecutivamente a cada hora con el actuar de los que empujan esa pared tremenda que es el régimen, unos de un lado y otros del otro, sin cejar en su empeño de no dejar avanzar un paso, de no perder ni un ápice de lo ganado que es mucho y para nada de santas maneras. Me gustaría pensar que dentro de todas las cosas habrá perdón, ganas de perdonar, de olvidar y dar la mano de nuevo a los otros, pero el cubano es muy caliente de cabeza y se que en el futuro nada será fácil, no solo habrá que salvar la inmensa cuesta que fue el proceso completo, sanear la conciencia nacional, librarnos de los demonios y los abusos de estos sátrapas y su componenda, sin sangre inútil corriendo por las calles y adornando primeras planas.


Pero no será así, la inmensa mayoría de los cubanos que hoy por hoy están ciegos y sordos a la situación de las damas de blanco o a la de los periodistas presos, de esa inmensa mayoría que huele y supone pero no sabe saldrán los que cobren de una vez todas las injurias y ese cobro no será pacifico, es demasiado el odio levantado por los unos que ya saben sus días contados, no hay mejor muestra que el estado policial de las ciudades y los desmanes a los que empujan a esos corderos que en masa ciega abuchean y gritan consignas en las que no creen hace mucho.

¿Seremos capaces de seguir después por las mismas aceras donde corra el liquido rojo de la vida quitada?, la transición será violenta y tenemos que prepararnos para eso, no hacerlo pensando en a quien cobrar nuestra deuda personal, si no en seguir avanzando sin la mascara del miedo, nuestra liberación será tan extrema como la de los rusos con su zar o los ruandeses con su gorila de pecho estrellado, será un renacer de día nuevo en que surtirán nuevos deseos y ganas, pero para que eso ocurra, para seguir sin tacha habrá que pasar por ese charco enlodado y sucio que es el fin de la dictadura, de una manera de vivir abyecta, de un modo de comportarse con todo lo que eso conlleva teniendo en cuenta que mentalmente el cubano vive en un momento histórico que esta atrasado en casi cincuenta años del que vive el resto del planeta, ¿seremos capaces de pasar la prueba y después decir serenos que estuvimos allí y asumir la responsabilidad de nuestras acciones?. Veamos.


Foto. Uno de los fallecidos en Mazorra.

Penultimos Dias.

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