MENTIRITAS Y PARABIENES.

Ubieta se desubica, ladra y espera el momento de lamer, es la única respuesta de la dictadura para justificar su asesinato, por medio de la lengua sibilina de este señor tratar de convertir a Zapata en un delincuente común sin valor alguno. Todos sabemos que los delincuentes comunes no llegan a tanto, ninguno que yo recuerde llega a morirse por un ideal determinado, los mas medran en la comodidad de la espera a que la sentencia se cumpla y pueda ganar la calle sin muchos problemas. La pregunta de fondo es porque un estado trata de acallar la verdad con una mentira, en Cuba la producción de delincuentes comunes ha sido un política de estado, el ciudadano esta obligado por circunstancias disímiles a delinquir, eso además de que una gran cantidad de actos comunes están tipificados como delitos y son punibles. La isla como fabrica de delincuentes no tiene parangón alguno en la historia.

Por otra parte al preso cubano se le convierte en un ser humano que no posee siquiera las libertades minúsculas que gozan los que quedan en la cárcel mayor que es la extensión fuera de rejas, a este preso se le golpea y veja constantemente, es objeto del maltrato de los jefes magnánimos que rigen sus vidas y se aprovechan de esta gran fuerza de brazos para labores que siempre van en beneficio de ellos mismos, ningún organismo internacional puede acceder a las prisiones donde lejos de regenerarse como elementos que de nuevo se habrán de verter a la sociedad se construyen delincuentes de mayor calaña dispuestos a cada vez más delitos frente a un medio hostil que los aisla y condena al ostracismo.

Si Zapata cometió un crimen o dos, o diez, ¿quien no?, allí todo es crimen, desde comerse un bistec hasta cobrar de manera particular por un viaje en auto, cada cubano ha rozado, obligado por el gobierno el limite de lo permitido y muchos han trasgredido la linea para sobrevivir, pero como siempre los delincuentes vienen de esa masa que solo sirve para llenar plazas y manifestaciones, la que no tiene derecho a más que asentir y aprobar, los que en las mansiones de Siboney o la Coronela viven con servidumbre personal, piscina y cargan estrellas no son delincuentes, ellos son revolucionarios, héroes, compañeros de un partido que es la mayor fuente de ladrones y aprovechadores solo comparable con esas que en el pasado fueron tan criticadas por estos que hoy han seguido sus pasos sin remilgos de ninguna especie.

Si, Zapata fue un delincuente común, como lo somos todos o lo fuimos alguna vez, su mayor delito fue decir no, negarse al maltrato, pensar por si mismo, revelarse contra el poder que lo mato sin pensarlo, su mayor delito fue ser libre y optar por la libertad de la muerte que escogen los que no pueden ser esclavos, ese fue su mayor crimen, la dictadura lo sabe y Ubieta mejor que ellos.

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Dimelo cantando.