MEDALLITAS Y HOMENAJES.

Hay fiestas en la Habana, un homenaje a teatro lleno por Almeida, el albañil músico y condecoraciones a Pacual Serrano, todo un panorama cultural, se los juro. Pascual dice que la revolución no necesita defensa porque lo hace sola con su honor, además de el necesita adalides prestados en Europa que repitan el eco que sale de los cuarteles en la isla, Pascual es una verdadera bestia de esas que se les paso el Franquismo, porque de haber coincidido con el enano generalísimo hubiera sido una de sus voces privilegiadas, pero a falta de una dictadura, siempre hay otras y la de Cuba le viene al dedo a este señor que escribe unas bazofias inmetibles y fuera de toda lógica donde prima la alabanza y el lenguazo a la bota, directo y sin preámbulos. Pál mulato, gala en teatro con la presencia de la elite gobernante, niñitos en pie, uniformes, poesías y musiquita, ¿porque la guarandabia con el mulatico ido si a fin de cuentas ido esta?, Almeida fue siempre un perro fiel a sus dueños y eso hay que recordarlo, nunca fue capaz de ladrar si no se lo mandaban y ese parece ser su recuerdo imperecedero, y a cada cual, hay que celebrarle por lo que vale.

¿Cuanto durara esta maraña inacabable?, ¿hasta cuando podrán estirarla?, quien sabe, pero con cada triquiñuela de estas nos dan una lección inestimable, al menos a mi, cada día somos mas expertos en desenmascarar esbirros y plebeyos, en identificar posibles genizaros al servicio de esta izquierda bullanguera y honorífica de palangana, nada, vergüenza publica general de unos que hace mucho tiempo perdieron todo, si alguna vez tuvieron algo, del poco decoro con que nacen los hombres.

foto. Almeida presenta a la reina del carnaval de 1964. El negro tá en la cumbancha.

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