EL CURDA EN LA HABANA.






Entre una multitud de discos viejos y música grabada me encontré al CURI, en La Habana nada mas y nada menos, yo no tenia idea de quien era ni a que sonaba lo que canta este señor pero la cara de perdedor y putero que tiene en la foto me dio mala espina y allá fui, a meterme el disco porque eso si, hay que tener gandinga para metérselo y les aseguro, ha sido mas largo que un dolor y para nada, una experiencia religiosa.

El Curi como sospechaba no era otra cosa que eso, un curda con algo de historia musical, criado en colegio de curas en Valladolid donde seguro cogió sus buenas galletonas, practica común en estas instituciones, el disco, una ristra de canciones largas y melancólicas, con fondo de verbena tropical donde nuestro personaje se autotitula cubano "como Guevara", canta estrofas de juergas noctambulas, puterios varios y anécdotas de poco brillo, deja en los oídos ese sabor amargo de los discursos musicalizados con los que los acólitos de nuestro comunismo envenenan la música, machacante como un martillo en el tronco de la oreja y capaces de reunir en un solo elemento todo lo malo que se puede y sin mucho esfuerzo, la verdad.

Nada, un bodrio que rinde culto a esa Cuba de putas fáciles y bisneros tránsfugas, a la miseria y a lo vulgar que es lo único que reunen estos personajes de quinta y jinetera al brazo, comunistoides sin mucho esmero que alaban como buenos ignorantes las bondades de esas condiciones vejatorias a las que nuestro gobierno nos lanza cada día, desde Madrid, por supuesto.

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