La verdad, alguna que otra canción del francés políglota tiende a mover un poco, pero en esencia no mueve mucho, para mucha gente cualquier cosa que suene es música, para nosotros que venimos de un país de música, Meca de música mundial no tanto, a uno se le mala acostumbra la guataca, se pone exquisito en cuanto a gustos musicales y le da por descartar de cuajo aquello que considera malo, ( "echarse" un tema malo completo, puede ser también un acto criminal). Por esto y otras guarifaifas que venga a cantarle al argentino da lo mismo, berreara su izquierdosis en la escalinata, servirá de palo apuntalador para el balcón derruido de la mentira y la gente ira a verlo como la novedad que es, para escapar de aquello un rato, tu sabes. Después de desarmada la tribuna y el escenario, con la multitud perdida de nuevo en la ciudad y la miseria rampante encima de la gente nadie se acordara de este francés que vende discos como loco y vive como el ciudadano de primer mundo que es, para nosotros, los timberos de abajo, la caca de siempre, a ponernos finos y soñar con Sindo Garay o Carlos Embale, con música de verdad, con ritmo y melodías que dicen y dejan huella en el recuerdo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dimelo cantando.