Requiem.

Quien de esta villa fue emperador y gobernante
señor airoso que rigio la tierra
sembrando en ella del mar hasta la sierra
muertos como mieses horrorosas.

Al decir esto sin miento, digo existo
pues vine al mundo debajo de su bota
y logre salir de ella con mi gotas
de mi sangre regadas por el piso.

Este señor creyose Adonis y fue Apolo
de las bostas, gran Zeus palatino
sin pasar de ser un desatino
que tuvo con su madre una tiñosa.

Engañó y engaña con mentiras
como quien dice sin mas veras razones
vende lo ajeno y manda a sus prisiones
a todo aquel que pujante lo mira.

Mas su sino que no tarda se avecina
y más que gloria llevar arrastra un tubo
que esconde debajo del vestido
y una bolsa donde sus tripas vierten jugos.

Aun asi dicta creyendose tremendo
pues en su mente todo se trastoca
al punto de sentarse en pensamientos
y al reves de los mortales
cagarse por la boca.

Pobrecillo diablo verde muerte
insulzo pastor de calaveras
contando con miedo los pasos de la muerte
que a su lecho se arrima descalza y señorera.

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Dimelo cantando.