Babeando espero...
















 





Reflexionando a lo loco,
crítico y sin sentimiento,
dado siempre el subterfugio
te ha salido largo el cuento,
hay un devaneo intenso
en tu seníl pensadera,
muela falsa, mareadera
con intención de elevar
ese cuento del tabaco,
cosa de nunca acabar.

Si es posible prolongar
la salú y la vida plena,
hacer que valga la pena
viendo lo que está pasando
te preguntamos nosotros,
¿por qué has esperado tanto?




EDITORIAL GUAMAÑANGA · El guitarrista de Hamelín


En estas lindes de su magestá ilustrísima, la eterna segunda, ha caído la mierda para salpicar a aquel que desde la tribuna, grácil poeta, puso su instrumento, lengua y cara pétrea al servicio de los señores de Birán, descojonadores desta ínsula, que en franca mariconá han hecho del desbarate un bien nacional, del condado Jaimaniteño pa' acá.

Y es que la villa está revuelta con los decires y los venires del bardo que se queja porque a la empresa de su propiedad y en mal gesto le está faltando la luz, ¡Por segunda vez! en varios meses, lo que no deja que se cumplan los compromisos que le reportan el baro y le garantizan la mesa, servida y con mantel a mil kilómetros del cable que jamo yo. ¿Acaso sabrá el guitarrero mayor la cantidad de veces que a uno le han quitao la lú en esta redacción, casa, bajareque y cuanto local habitable o no existe en estas comarcas? Y se queja por que son dos, cuando nosotros, negros, prietos, jabaos capirros, semiblancos y mulatos todos nos quejamos de lo mismo y más acabamos siempre en la Marista Villa, con luz pero de esa que no se apaga ni de día ni de noche, pa' ejemplar escarmiento.

Pues parece que ahora, pobre del cantor se le acaba la vida, sabrosa, hecha a la vera del malo mayor y a quien invoca, como si de un conjuro se tratase. A la hora de pedir explicaciones lo llama como si la pura mención de su nombre abriera las puertas que hace tiempo, con la lengua y el servil servicio de las seis cuerdas aseguró, ganando para si casa y hacienda donde montar una empresa internacional que le diera millones y garantía de no rozar con la masa, útil para llenar conciertos y dar perico y paula en la cantera, mientras jama madera.

Ahora se queja de que nadie le escucha. Que aquellos que siempre estaban, doblada la rodilla y el gesto agachón hoy día le meten curva cuando viene con la cantinela de qué lo quieren joder. Montado en el rabo de nube le tira a los pinchones que quieren verlo caer, por arrastrao y pa' que sepa que aquí todo cambió, y es que nadie le habla ni le escribe porque Silvio no entiende que aquí no hacen falta unos cuantos miles si no millones, como dijo Brunito en su momento pa' que le cacharan el cuento, que aquí no invierte cualquiera.

Y es bueno a las finales que la mierda en su caída lo embarre y lo ponga allí donde siempre debió estar desde que se creyó el guitarrista de Hamelín allá por los sesentas y ayudó a llenar las UMAP de pajaritos e inocentones, arrastrándolos  al encierro para luego desaparecer e ir, solicito a mamar. Tarde o temprano, estés donde estés en esta finca que es la ínsula todos están por debajo del más bajo y familia y no hay casualidá, el que la hace la paga, todita y en pccuc. A lo mejor ahora entiende el gran justificador de lo injustificable, el presta’o de siempre, muelero como ninguno, necio al fin que al igual que toda esa gente que descubrió hace poco, gente que puebla las guardarrayas destos realengos entre ingenio y central, que él también está tan jodido como ellos y hasta más de lo que pensaba.
 
 

Consejo.



Siempre estás más cerca cuando te crees más lejos.
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Un dirigente dado a la mandancia
diestro en fingir y de amplia militancia
a quien debía su lar y un buen carrito
quiso fortuna y quedase botadito
por un ponche que artero y sin aviso
dejó la llanta de su carro en el piso.


De pronto vióse el hombre sin su medio
y más que desolado, sin remedio
descubrióse a merced, casi en ultraje,
plena su bolsa, parado su carruaje
de varios habitantes que celosos
cercaronle callados y curiosos.


Creyó de un palo, metido en esta gente
el gesto huraño, la boca maldiciente
que el populacho tiene por blasones
perder el todo sin pero o condiciones
pues buena cuenta darían y con gozo
de tal mango, por bajo y por sabroso.


Más cuanto más temió, todo fue vano
porque prestos y dados los paisanos
con artes y con mañas muy subidas
compusieronle el carro y al agente
devolvieron al cauce de su vida
sin mediar premio ni otro punto
que volver cada cual a sus asuntos.


Disipado su miedo, cesados los trabajos
agradecido el gesto bromeó de buena gana
cuando escuchó al punto una sentencia
que dió a tornar su cuero en piel de rana:


A ti que te debates sin conciencia
colgado del poder igual que guindan
las hojas de una rama lo que hoy
no pagas ten seguro que sabremos
cobrartelo mañana pues no es otra cosa
la subida que distancia mayor a la caída.

Tócate.




Hoy no me vi a levantal,
¿qué pol qué? 
polque hoy es trece,
un día para guardal,
pa' no salir a la calle
y menos para fiestal.

¿Que tú no cree neso?
A vel:

¿Te acuelda de Manolito,
el día que se tiró
que casi se joden todos
y que ninguno llegó?

Fue un trece, qué lo se yo.

¿Yusiel el hijo de Yeya
que bárbaro se creyó,
metió un palo en el Ditú
y el Deteí lo trabó?

También fue trece mi amor.

¿Maidely, la colorá
que un gallego jineteó
que le prometió sacarla
y despué se le perdió
habiéndola bien gozado
cuando tortilla hizo y tó?

Un trece, me acuerdo yo.

Hoy e' un día pa' gualdal,
sale tu, que lo que es yo
no le pongo un pie a la calle
hasta el catorce, no, no.

¿Te acuerda del viejo aquel
que aquí todito jodió,
que hablaba miles de hora
mándando sin ton ni son,
y que cuanto había de bueno
todo lo desguabinó
matando y metiendo preso
a todo el que protestó?

Si niña, fue hoy mísmitico,
fue un trece cuando nació...








Detrás de la facháda.



Alán Gró se rinde. Que la vida de la cárcel no es digna de ser vivida y que cuelga los guantes, se entrega a lo que venga (la pelona) y que se acabó. Está dispuesto a morirse de una vez porque sabe que para su caso no hay solución.

El chantaje como medio de un régimen experto en su manejo, dame eso y te doy esto, dicen desde Labana pero no cuentan con qué las cosas fuera del platanal no son tan simples como dentro de ese campismo militar que es la ínsula ni se manejan con igual prestancia como la del clan Biranense y asociados cuya palabra es ley.

La intención es pasar a toda costa lo oscuro como claro. Sembrar en el moropo del que lee y del que sigue y sirve aquello de qué la dictadura está en su derecho a defenderse sabiendo que defiende un estado de cosas que perpetúa el espíritu de plantación negrera y de sociedad esclavista dentro de las fronteras del bayú. Detrás de todo está el eterno fallo de la morumba que pica y mortifica; la completa falta de legitimidad. Se habla y se dicta como si el clan fuera legitimo, como si el gobierno representara lo que debe representar un gobierno libremente elegido, como si fuera la voluntad popular y no la de una casta que quiere y trabaja todos los días con millones para que detrás del aparato de propaganda no se vea como se sirve de un país convertido en una propiedad familiar donde no hay otra cosa que amos y ciervos.

Pero sobre todo se trabaja en todas partes y a todas horas para que esa servidumbre no recuerde o aprenda aquello de que la rebelión es un derecho humano y un deber ante la opresión. Que la ley sólo puede prohibir las acciones que son perjudiciales a la sociedad. Lo que no está prohibido por la ley no puede ser impedido, nadie puede verse obligado a aquello que la ley no ordena...

Y menos para que se sepa, aprenda y comprenda de que toda acción dirigida a acabar con la tiranía es lícita por ser un derecho en sí y un deber. No hay que dejar que nos duerman la oreja con muelas bizcas porque detrás de todo está el hombre y de él las razones aquellas tan vivas antes como ahora de que no hay mayor bien ni premio mejor que ser libre.