Soneto casi.


Yo quiero que en el verso breve
donde escondo la vida por momentos
se alcen por igual los fuegos y las nieves
y gobiernen allí los elementos,

Es producto tal vez de lo que mueve
a la inercia este inválido instrumento
que nació en ochenta y muere en nueve,

Y aquí me ven, parado y vacilante,
seguro y comprimido en el espacio
pensando ya que rápido o despacio
ha de apagarse el fuego más chispeante,

Quédame entonces lo que el recuerdo mueve
aquellas dos mil cosas,  todas mías un día
que será al final lo que me lleve.




Una luz.




Fue hace 20 y a pesar del silencio y de los intentos por acallarlo no se olvida el crimen. A los que sobrevivimos esos años y hoy estamos aquí nos toca hacerlo conocer, compartir la verdad y evitar que la mentira de la dictadura tape la matanza, es nuestro deber. Una deuda que tenemos con aquellos que no lo lograron, que hoy no están.

Hay que enseñarle a los niños, a los vecinos, explicarle a los amigos, contarle a quien quiera escucharnos, todos los días un poco, cada vez.

La dictadura pasará, pasarán las metiras y todos aquellos que las sostienen, para su propia verguenza...

Que no pase impune este crimen como tantos, depende de nosotros.


CHIVAEVOLUCIÓN.



Francis del Río is back!
 

Medrar en una sociedad secuestrada como la que ha construido en Cuba cincuenta y cinco  años de dictadura instaura en las personas una serie de comportamientos y razonamientos que muchas veces son incomprensibles para quien mira desde afuera, pero la verdad es que el individuo sometido al régimen tiene muy claro cuales son las mejores formas y maneras de sobrevivir adoptando estos métodos, donde todo vale, como la única forma de escape posible.

Lo peor es que con el tiempo estás prácticas se entienden como naturales y licitas. En base a esto es muy normal ser anormal, más cuando con ello se busca básicamente eso, la sobrevivencia en un medio ordenado y dirigido para servir a un propósito que está de Jaimanitas pa' allá.

Y si no cantas ni comes fruta, chivatear puede ser un talento. Hay que mantenerse para avanzar.

Adaptación, simple adaptación.

Héroes dice...


En isla platanera
y en concilio general
se juntaron las cotorras
para juntas almorzar,
conformando comisiones
de agenda bilateral
en eso que algunos llaman
asamblea nacional.

Acabados los aplausos
y ya en silencio formal
sin mediar algarabía
habló pronto la jutía:
Agradeció el sacrificio,
conminó presta a luchar,
señalo las diferencias,
el heroísmo ejemplar,
las bien tomadas medidas,
la resistencia sin par,
adelantó lo que viene
y prometió terminar
con todo lo que detiene
de la patria el avanzar
aconsejando despacio
con voz grave y paternal.

Dijo que la gran victoria
de aquel pueblo en general
ha sido todo el aguante
que ha tenido que mostrar
soportando aquellas cosas
que ha tenido que aguantar.

Los aplausos retumbantes
ante su sabio pensar
los recibe la jutía con gesto
providencial en homenaje
fecundo que le brinda
el platanal.

Y un gorrión que despacito
huye de allí a tropezones
piando a todo pulmón:
¡Héroes pero de aguantones!

Faltan y Sobran.

 


Educados en su falta absoluta, pedirle ser medianamente honorable a mucha gente es un absurdo. La cosa sería diferente si al menos fueran decentes y se comportaran con cierta amabilidad y mesura.

No es un secreto para nadie que para el buen desenvolvimiento de la existencia siempre es necesario cierto grado de decoro, de dignidad. Imprescindible también suele ser la cordura que impone sobre el comportamiento actitudes conscientes según las situaciones a la que se esté expuesto, momento en que valores como el respeto, la comprensión, la sinceridad, solidaridad y justicia juegan un factor determinante.

Lo anterior califica para aquel que se presta para un mitin de repudio, para apalear a un opositor o simplemente acosa a las personas creando el espacio de impunidad en el cual actúa la dictadura, apoyada en la desidia y el miedo general de una población que en mayor o menor grado es cómplice de la represión al haber sido educada para ello. Población que se comprende sumida a propósito en un juego en que es victimario y victima al mismo tiempo del poder y sin recursos para conformar otra visión o salir de este estado.

Llegados a este punto salta la pregunta de por qué no surgen más indicios públicos de descontento o si todos en Cuba están dispuestos y a favor de mantenerse en este actuar, aún sabiendo o sospechando lo que implica. ¿Difícil, cierto?

Y si tenemos en cuenta que conceptos como honor, decencia, amabilidad, mesura, decoro, dignidad, cordura y conciencia. Así valores como respeto, comprensión, sinceridad, solidaridad y justicia son bastante abstractos para grandes grupos de esa misma población, educados en ello a propósito y convertidos en sobrevivientes que consideran cualquier recurso válido con tal de pasar otro día, que esto es ya un modo de vida aceptado naturalmente por la sociedad completa tocándola en todo estrato que la compone y conforma.

Sobran un montón de preguntas, la verdá...